Salud intestinal: la clave de la salud general

Salud intestinal: la clave de la salud general

La mayoría de nuestros problemas de salud tienen que ver con el inadecuado funcionamiento de los intestinos.

El ecosistema intestinal, constituido por la microbiota, la mucosa y el sistema inmunitario intestinal, representa la base para el mantenimiento de un buen estado de salud al ejercer un “efecto barrera” contra los agentes patógenos. A su vez, el intestino está conectado con nuestro sistema nervioso central y una alteración en alguno de ellos repercute en el otro.

No es necesariamente una nueva teoría. Hipócrates, el médico griego y padre de la medicina moderna, dijo la famosa frase: «Toda enfermedad comienza en el intestino».

Cuando el intestino está sano, produces más serotonina. Aproximadamente del 80 al 90% de nuestra serotonina se deriva del intestino».

La alimentación actual compuesta principalmente por “productos industrializados”: alimentos procesados, adicionados con aditivos, colorantes, saborizantes y endulzantes; es la principal causante del desequilibrio intestinal. Coincidentemente la incidencia de los cánceres intestinales se relaciona con el cambio de alimentación de la población tendiente a la adquisición de productos industrializados.

El organismo humano no está diseñado para digerir y asimilar sustancias artificiales. Nuestro sistema digestivo es agredido constantemente por los alimentos procesados, generando síntomas reactivos como diarreas, constipación, reflujo, gastritis, entre otros y síntomas progresivos como dolor de cabeza, fatiga, dificultad de concentración alergias respiratorias, de piel, divertículos, cánceres de todo tipo principalmente de colon.

El organismo da señales de alarma que se traducen en los síntomas descritos. Si nos limitamos a corregir esos síntomas a través de medicación especifica: protectores gástricos, analgésicos, antiinflamatorios, energizantes, etc.; lo que logramos es seguir “embarrando” y alterando el medio intestinal que tarde o temprano pasará factura y su desequilibrio será mayor.

La alimentación inadecuada es la causante del desequilibrio. De aquí la gran importancia de la toma de conciencia individual sobre lo que se consume.

A través de los alimentos nos estamos enfermando y a través de los alimentos podemos curarnos y revertir problemas de salud. En realidad nuestra función curativa se limita a crear las condiciones para que el propio organismo, a través del trabajo integrado de millones de células, pueda realizar la reparación, limpieza, regeneración y restablecimiento del equilibrio fisiológico perdido.

¿Por dónde se empieza?

• Lo que bebes: ingiere agua y elimina las bebidas artificiales como jugos y gaseosas. El agua es el paso inicial para la limpieza del organismo, 1 o 2 vasos de agua fría en ayunas activa el hígado, los riñones y al mismo intestino, órganos depurativos por excelencia.

• Lo que comes: evita los alimentos procesados, principalmente harinas, galletas, panes, etc. Incluye frutas, queso y yogur natural en su reemplazo.

• Reposo digestivo: los ayunos son la mejor manera de limpiar el organismo. Puede ser ayuno total de 1 o 2 o días con infusiones: agua, té con limón, manzanilla, boldo; o ayuno frutal: frutas como naranjas, limones, manzanas. Los cambios son maravillosos. Los procesos de sanación y reparación se aceleran con el ayuno.

Nutrir sin ensuciar: Alimentación inteligente.

Lic. Loreley Baravalle
Directora de Córdoba Nutrición
MP: 2610 – Nutricionista

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