Los beneficios de la alimentación inteligente

Los beneficios de la alimentación inteligente

¿Por qué las dietas fracasan? ¿Es el sujeto quien fracasa porque carece de voluntad o son las dietas de descenso de peso inadecuadas?

Las dietas provocan dos tipos de respuestas por parte del organismo: la reacción compulsiva y la adaptación metabólica.

La reacción compulsiva se produce cuando se reprime el impulso normal por comer, el cual reaparece más tarde y con mayor intensidad como compulsión por comer. Resulta incontrolable voluntariamente, lleva fácilmente al exceso, al abandono de la dieta y al deterioro progresivo de la autoestima.

La adaptación metabólica se genera cuando se persiste en hacer dieta y se consigue adelgazar resistiendo a la compulsión por comer, ahí es donde se activa el mecanismo de adaptación metabólica. El organismo modifica su manera de utilizar la energía y tiende al ahorro de combustibles. En consecuencia, hay dificultad para adelgazar, aparece la llamada “meseta” o incluso el engorde paradójico. Este mecanismo de adaptación es natural, si el organismo no lo tuviera, adelgazar podría llevar a la muerte.

El enfoque actual de restringir calorías es un error. Si examinamos los resultados de las dietas a largo plazo, sumamos los kilos perdidos y recuperados, y hacemos un balance, veremos que las dietas engordan mucho más de lo que adelgazan.

La manera más saludable y adecuada para bajar de peso y no volver a subir, la denomino “Alimentación inteligente”.

La alimentación inteligente es aquella constituida por alimentos naturales; los que vienen directo de la naturaleza y que han pasado por escasos procesamientos industriales. Para identificarlos fácilmente, “son aquellos alimentos que no vienen en paquete”: verduras, hortalizas, semillas, huevos, carnes, frutas.

Mientras menos procesamiento, aditivos y conservantes tenga ese alimento, mejores efectos tendrá sobre el organismo.

Los beneficios que se obtienen del cambio de alimentación industrializada a la alimentación inteligente o natural son sorprendentes:

• Se restablece el comportamiento alimentario. Los excesos y atracones desaparecen.

• El organismo activa mecanismos metabólicos que ponen en marcha el descenso de peso.

• Se baja de peso en forma natural, sin hambre y sin deseos de comer.

• La compulsión desaparece.

• El cuerpo se va adaptando, el deseo de comer es cada vez menor y las cantidades para satisfacerse también disminuyen notablemente sin ningún tipo de esfuerzo.

• Aumenta la energía y vitalidad debido a que se equilibran hormonas, también mejora el funcionamiento de todos los órganos, ya que trabajan sin la interferencia de ciertas sustancias tóxicas presentes en los alimentos.

• El sistema inmunológico descansa y se regenera. La alimentación industrializada sobreestimula y altera este sistema.

• Al llegar al peso adecuado, que es el peso óptimo para que el organismo funcione en plenitud y es único para cada sujeto, se detiene el descenso de peso.

• Si se adopta esta alimentación como un estilo de vida, no se vuelve a aumentar de peso. La regulación fisiológica que produce impide que se suba de peso, incluso en aquellas personas que no hacen actividad física. 

Adoptar la alimentación inteligente es posible y la mejor opción. Requiere de una guía adecuada, de un cambio de actitud y de un entrenamiento de la conducta alimentaria para desarrollarla como hábito.

Lic. Loreley Baravalle
Directora de Córdoba Nutrición
MP: 2610 – Nutricionista

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